Ingredientes (como para 4 raciones grandes)Sirviendo comida

  • 1 cebolla
  • 3 tomates maduros
  • opcional: cilantro o perjil

Para preparar esta exquisitez chilena se necesita una cebolla grande, picada “en juliana” (dícese del corte en tajadas muy delgadas). Para los valientes, ávidos de sabores fuertes, se usa la cebolla sin lavar; para los paladares más delicados es necesario desaguar la cebolla en abundante agua, por una media hora, y luego lavarla repetidas veces, estrujándola cada vez con la mano… sí, estás en lo cierto, tus manos quedarán con una fragancia no muy santa, y que más encima cuesta mucho eliminar.

Luego tómense 3 tomates maduros, más bien grandes que pequeños. El pelarlos después del proceso de la cebolla debiera ayudar a quitar la dichosa fragancia. Los rojos frutos se pican en pedazos, el tamaño es al gusto.

Una vez que la cebolla ha escurrido toda el agua (trata de no volver a tomarla con las manos, ¡por favor!) se mezclan ambos ingredientes en una fuente.

Entonces se procede a sazonar esta preparación rojiblanca.

Primero se echa sal y aceite al gusto; luego se da el toque verde con un poco de perejil o cilantro picado bien fino. Para aquellos fanáticos del limón se les permite agregarle unas gotas, pero ¡nada más!, basta con el ácido del tomate.

Esta ensalada se disfruta en asados y juntas de amigos, siempre procurando que la pareja coma del mismo preparado, pues el aliento después puede oler a rayos. Una variante de esta ensalada es agregarle unos cuantos trozos de queso de cabra. A este enjundio se le conoce como CAUSEO.

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